Ópera Don Juan
La música de Zorzi
Fragmento de un comentario publicado en el programa del Teatro Colón, noviembre 1º de 1998.
Zorzi expresa su convencimiento de que "el texto es el fundamento de la obra y no un simple pretexto: me he esforzado para que las voces se manejen en tesituras normales, salvo en los lugares en los cuales evidentemente es necesario que se llegue al límite del registro".
En cuanto a la orquesta, a la cual Zorzi otorga protagonismo excluyente sólo en escasos momentos, como en el comienzo del tercer acto, el de la salamanca, para la que pide una expresión "salvaje", en general recurre a ella de manera esquemática, "para dejar -aclara- que sea la expresión de la palabra la que traduzca este encuentro entre un hombre que ha vivido demasiado y una mujer (Inés) que no ha vivido nada.
La recurrencia a especies folklóricas argentinas se le presenta a Zorzi como una natural exigencia tanto del planteo dramático de Marechal como de su propia convicción en cuanto compositor argentino.
El músico aclara que su intención no es la de recrear especies documentales, sino la de inventar sobre las sugerencias de ese patrimonio tradicional popular. De tal manera pueden descubrirse facilmente, entre otras especies, aires de zamba, de chamamé, de milonga o el típico ritmo de malambo. Inclusive Zorzi juega por momentos con el acorde formado por las cuerdas de la guitarra, instrumento que tiene participación en la ópera, así como el bombo indio. De todas maneras esas alusiones no abarcan la totalidad de la obra sino que el compositor las utiliza en circunstancias precisas.
Juan Carlos Zorzi está convencido de que en determinados momentos de la obra, especialmente en las arias, no podría haber utilizado otro lenguaje que el tonal, entre otras razones porque considera que "el canto es para la melodía" y él "adora la melodía".
El autor aclara, asimismo, que cuando necesita un idioma que no sea el tonal, porque así lo exigen los requerimientos dramáticos, acuede a su "propio lenguaje", que define como una técnica de los "espejos interválicos". Observando la partitura es fácil advertir, en efecto, que Zorzi trabaja con ejes acórdicos, es decir, un acorde como eje en disposición espejada.
Tambien agrega el autor que su sistema es exclusivamente armónico, lo que le permite una libertad melódica total, que no lo ata como podría condicionarlo, en cambio, el uso del serialismo dodecafónico.
En la escena final, en la que el coro de niños, que representan a los ángeles, vocaliza acompañando el canto del espíritu de Inés, Zorzi refirma su confianza en la tonalidad, en este caso de La mayor.
Escenografía: Guillermo de la Torre.
Figurinista: Roque Palma.
Régisseur: Eduardo Rodríguez Arguibel
Algunos intérpretes:
Tenor Carlos Bengolea: Don Juan.
Soprano María Rosa Farré: Inés.
Soprano Irene Burt: Aymé.
Barítono Víctor Torres: Don Luis
